Sé que soy muy pesada pero es que no me canso de repetirlo: la motivación es clave en todos los aspectos de la vida. Aprender inglés no es más que uno de ellos. Nos suele parecer difícil enfrentarnos a tareas para las que creemos que no estamos preparados o que no nos resultan muy estimulantes. El hecho de que al final te sientes y te pongas a hacer algo que inicialmente no te apetece, es el resultado de estar lo suficientemente motivado. Hoy te voy a hablar de modos en los que puedes encontrar la motivación necesaria para seguir estudiando o empezar a estudiar o a hacer cosas que te beneficien como estudiante de inglés.

Asegúrate de tener una meta a largo plazo o un conjunto de metas

Tener un objetivo es fundamental. Si no es así, tu camino será más difícil ya que es más dificil mantenerse motivado si no sabemos cual va a ser la recompensa.

Aquí tienes unas pocas razones por la que las personas aprender inglés:

  • Conseguir comunicarse mejor en el extranjero.
  • El interés por los idiomas o por conocer cosas nuevas.
  • Poder conocer a gente por internet.
  • Poder defenderse en entrevistas de trabajo en inglés.
  • Poder conseguir un trabajo en una empresa internacional.

Seguramente tú tienes tu propia razon personal para aprender inglés, con sus propios matices. Reflexiona en profundidad sobre qué es exactamente lo que quieres del inglés, y si te interesa de forma personal o profesional.

La forma más común en que los alumnos y alumnas que aprenden inglés se motivan es proponiéndose metas específicas y alcanzables. Estas están directamente relacionadas con cual es tu objetivo último al estudiar inglés.

Si te cuesta dar con tu meta, piensa en los momentos en los que te sientes más motivado para estudiar. Estas son las razones que más te motivan. Escríbelas todas, te ayudarán a enfocar tu atención y tu esfuerzo en objetivos concretos.

Elige tu forma de trabajo

¿Te motiva la idea de conversar con personas reales? ¿Te interesa leer libros en inglés? Sea la razón que sea, si la tienes en mente, te resultará más sencillo esforzarte por conseguir tu objetivo.

Entender qué partes de aprender inglés te motivan te ayudará a mantenerte interesado/a, a aumentar el tiempo que puedes seguir estudiando sin aburrirte ni cansarte, y a reducir las posibilidades de que te rindas.

Elige actividades de acuerdo con tus objetivos. Si tienes un profesor o profesora de inglés, esto será mucho más sencillo para ti porque ese será su trabajo, siempre teniendo en cuenta tus necesidades o intereses para mantenerte motivado.

Estudia de una manera que disfrutes

Elige un método que disfrutes y que te ayude a progresar. No todo el mundo es igual: algunos métodos que muchas personas consideran eficaces pueden no funcionarte a ti.

Parece haber una gran diferencia de persona a persona en cuanto a la eficacia de distintos métodos de aprendizaje, y el factor determinante del éxito de un método parece ser el interés y el disfrute del propio alumno/a.

Si encuentras que el método que estás utilizando no te motiva, introduce cambios en él. Hay muchas formas alternativas de estudiar.

Haz actividades “divertidas”

Una gran fuente de práctica del idioma es simplemente hacer las cosas que ya disfrutas haciendo en tu idioma nativo, pero en inglés. Esto puede ser ver vídeos en Youtube, programas de televisión, películas, navegar en foros o incluso jugar a videojuegos.

Si tu nivel aún no es alto, puede ser una curva de aprendizaje bastante pronunciada (te encontrarás cosas que no entiendes muy a menudo), pero es posible que eso te dé la motivación para estudiar aún más. Si tienes dificultades, tenga en cuenta que cuanto más hagas algo, mejores resultados obtendrás.

Cultiva la disciplina

Si bien la motivación es esencial, incluso a los estudiantes motivados les puede resultar difícil algunos días sentarse en su escritorio y estudiar. Si te sientes identificado/a, es posible que debas encontrar formas de obligarte a al menos comenzar a estudiar.

Trata de desarrollar un hábito. Un método común es programar una hora específica del día para estudiar. La clave es que todos los días tengas esa tarea a cierta hora. No todo el mundo es disciplinado por naturaleza, y no todo el mundo puede dedicar 1 hora al día a estudiar. Sin embargo, es algo que se puede aprender. No te entusiasmes demasiado al principio y te pongas en la agenda 3 horas de estudio al día si sabes que te cuesta cumplir con tus hábitos por regla general. Es mejor empezar poco a poco, y a medida que te acostumbres a tu rutina diaria, empezar a incrementar el tiempo que dedicas al estudio (si lo deseas). Es de esperar que pronto no puedas saltarte la sesión de aprendizaje sin sentirte mal.

El “¿me pongo a estudiar?” espontaneo no funciona tan bien simplemente porque decides caso por caso si es el momento adecuado, y seamos honestos, casi nunca apetece. Si te programas los momentos de estudio, ya tienes una obligación que cumplir y sabrás cuando estás faltando a tu deber de estudiar. Del otro modo, estudiando cuando tienes un hueco, es posible que sientas presión y culpa constante porque sabes que tienes que hacer algo que no estás haciendo y tampoco sabes cuando lo vas a hacer. “De cinco a cinco y media me toca inglés” es mucho, muchísimo mejor para tu motivación que “sacaré un ratito cada día”.

Crear un hábito te ayudará a estar motivado/a ya que sabrás exactamente cuando es tu momento de trabajar: cuando lo ponga en la agenda.


¿Cuales son tus objetivos a corto, medio y largo plazo? En estas entradas te doy listas de objetivos que te pueden resultar motivadores como estudiante de inglés: